“Erca se distingue por la innovación y el compromiso con la calidad” Juan Carlos Silvi – Fundador de Erca-

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El fundador de la empresa Juan Carlos Silvi,  recuerda los comienzos con sus socios Ernesto Lisandrón y Rogelio Magnoni. Y explica cómo Erca mantiene vigente su lugar de vanguardia después de cuatro décadas.

Si el mundo es de los audaces, la conquista de un espacio en el universo de la maquinaria agrícola argentina está reservada para quienes, además de audacia, poseen un tesón inquebrantable.

Esta definición calza con justeza en el emprendimiento que durante 1977 iniciaron Juan Carlos SilviErnesto Lisandrón y Rogelio Magnoni.

En un galpón de Armstrong (Santa Fe) juntaron los primeros fierros que con el tiempo se transformarían en Erca, firma líder en el segmento de las sembradoras.

Las iniciales de los nombres de esos tres fundadores componen el nombre que cumple el requisito de ser breve y fácilmente recordable.

Y también Erca tiene el sabor de una historia que Juan Carlos Silvi  cuenta. Y ofrece la visión de alguien que ha visto muchas altas y bajas en el negocio y que ahora puede evaluarlas con la visión amplia de la experiencia, tras haberle pasado a su hija Marcela Silvi la responsabilidad de conducir la firma.

Orgullo

¿Imaginaba, hace 40 años, cuando se iniciaba la empresa, que Erca llegaría a tener la dimensión actual?

Fuimos una empresa que comenzó desde muy abajo. Empezamos fabricando balanzones para rastra de dientes y tanques para transporte de combustibles.

Uno no imagina lo que puede lograr con el paso del tiempo. Pero ver la realidad de lo que es hoy Erca representa un orgullo más que importante.

Con mis socios, Rogelio Magnoni y Ernesto Lisandrón, empezamos en una época difícil, pero éramos jóvenes y estábamos dispuestos a agachar la cabeza y darle para adelante.

¿Hubo algún logro de Erca en aquella época que se pueda marcar como una innovación tecnológica?

Arrancamos haciendo balanzones con rabasto y tuvimos el acierto de poner el rabasto totalmente delante de las ruedas, algo innovador.

Y en 1978 fabricamos la primera sembradora integral de 9 surcos de la Argentina. Después vinieron muchas más innovaciones.

Sin rendirse

La empresa arrancó en los años ´70, una etapa difícil. Después vinieron los ´80, también años complicados. ¿Cuál ha sido la fórmula que permitió mantenerse en pie?

A los años complicados siempre los enfrentamos con optimismo. Hemos pasado por múltiples circunstancias y sorteamos muchas crisis que azotaron nuestro país.

Cuando viene una época mala pensamos que, aunque sea doblegando el esfuerzo, vamos a poder dejarla atrás.

Al empezar con Erca, ninguno de los tres socios tenía nada. Sólo muchas ganas de trabajar. Pasamos de todo y cuando vemos un año de sequía, o de precios bajos o algún otro problema, no nos asusta. Siempre vamos para adelante.

¿Cómo repercutió el parate en las ventas que hubo hasta 2015?

Ese año tuvimos 5 o 6 meses realmente muy duros y tuvimos que apelar a las reservas para poder pagarle a la gente.

Después empezó una incipiente reactivación que fue creciendo en 2016 y 2017. La gente tomó otro ánimo y el mercado se recuperó. Cuando la gente cambia anímicamente, se predispone a otra cosa.

Señas particulares

¿Cuáles son las aristas que fueron definiendo a Erca dentro de la industria de maquinarias agrícolas?

Como empresa, Erca se distingue por una gran vocación hacia la innovación y el compromiso con la calidad.

A lo largo de la historia de Erca hemos desarrollado sembradoras e implementos agrícolas de alta gama, adaptándonos a las necesidades del mercado e innovando en tecnología.

Tenemos permanentemente la actitud de escuchar a nuestros clientes y de asumir el desafío de crear productos nuevos y generar soluciones en el trabajo del productor.

¿Es imprescindible el tándem tecnología-servicio al cliente?

Sí, por supuesto. Es la máquina y la atención que se le brinda al productor.

Precisamente, otro factor clave en la permanencia de Erca en la actividad durante tantos años es el nivel de servicio que se le brinda al cliente y el apoyo permanente al productor agropecuario.

Estos son aspectos muy importantes en nuestra gestión y acompañan a lo que es la evolución tecnológica de las máquinas.

Probadas a fondo

¿Qué trabajo hace Erca antes de lanzar al mercado una sembradora?

Siempre hacemos una gran cantidad de pruebas en las sembradoras que diseñamos antes de ofrecerlas comercialmente.

Algo que ha caracterizado a Erca a lo largo de su historia es priorizar la conformidad de los clientes.

Probar a fondo un producto antes de lanzarlo al mercado le brinda mayor confianza al productor sobre la máquina que está comprando y nuestros técnicos tienen todos los conocimientos necesarios respecto a los equipos entregados.

¿Hacen hincapié en el trabajo en conjunto para desarrollar una sembradora?

Todos participamos y opinamos cuando se está desarrollando un prototipo que después se convertirá en un nuevo producto.

Y después se trabaja en equipo durante las pruebas de cada sembradora que se hace trabajar en miles de hectáreas hasta que está lista para ser fabricada.

Por eso digo que cuando llega el momento de poner en funcionamiento una máquina en el campo, nuestros técnicos conocen a fondo cómo funciona la sembradora que vieron desde el diseño del prototipo.

¿Cuál es la estructura comercial de Erca?

Tenemos una red de más de 100 concesionarios y cerca de 20 centros de servicio en el país.

Buscamos distribuirlos de manera estratégica para que estén cerca de los clientes y tengan los mejores servicios para la posventa.

Legado

¿Fue difícil delegar el mando y dejarle paso a Marcela?

No, porque uno se va preparando y sabe que en algún momento hay que dejarle espacio a las nuevas generaciones.

Marcela siempre estuvo en la fábrica, conoce bien cómo es el funcionamiento y tiene un gran ímpetu para trabajar y llevar adelante la empresa. Se ha capacitado mucho.

Pero siempre queda lugar para los consejos y una mirada más en perspectiva…

Sí, cuando hay que hacer algún aporte uno lo hace. Si se pueden aportar experiencia y conocimientos, ahí estamos. Pero después decide Marcela.

Lo que sí le suelo decir a Marcela es que hay que disfrutar de la vida. Está bien trabajar y esforzarse por la empresa. Pero también es importante tomarse un tiempo y vivir buenos momentos fuera del trabajo.

Fuente: Maquinac.com